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EL
RINCON DE TROTAMUND@S.COM
En esta sección
váis a encontrar un poco de todo. Desde entrevistas
a noticias para las viajeras, así como información
acerca de eventos interesantes. Ya sabéis
que si tenéis algo interesante que comentar
o contribuir, aquí tenéis vuestra
casa.
Noticias
Tengo
el gran honor de presentaros a la nueva editorial
Trotamundas Press, dedicada a rescatar y publicar
los libros de viajes de las grandes viajeras. Os
invito a visitar el sitio web de la editorial:www.trotamundaspress.com
En el blog http://aromavanuatu.blogspot.com
encontraréis información y extractos
del libro "El aroma de los Mares del Sur -
Cuatro Años en Vanuatu". La escritora,
Mercedes López-Tomlinson, narra sus experiencias
de cuatro años en unas islas que conservan
unas tradiciones y cultura milenarias. El libro
está a la venta. ISBN 9781906393069 y tambien
se puede comprar a traves de internet en www.amazon.com
. Para mas informacion enviar un email a: info@trotamundaspress.com
Sandra
Canudas, Consultora, periodista y viajera acaba
de publicar el libro "Manual para viajeras",
una guía de viajes especialmente pensada
para mujeres que quieran convertirse en viajeras
independientes. Visitar su sitio web para mas información
www.consultoriaviajes.com
-
Barrabés
Editorial ha lanzado una colección dedicada
a las viajeras. Podéis encontrar títulos
como "Viaje por las riberas del Eufrates"
de Gertrude Bell y "Viaje de una mujer alrededor
del mundo" de Ida Pfeiffer.
- Ha fallecido
a los 77 años de edad en Florencia el 14
septiembre de 2006, la escritora y periodista Oriana
Fallaci de un cáncer de mama contra el que
había combatido durante varios años.
- Está
a la venta el último libro de Ana Briongos
"Esto es Calcuta". Recomendado por Trotamundas.com
Visita
a Samten Dzong
Recientemente
tuve la oportunidad de visitar la casa donde Alexandra
David-Neel vivió durante los últimos
30 años de su larga vida (alternando con
viajes, por supuesto) y que lleva el nombre en Tibetano
"Samten Dzong", que significa Fortaleza
de la Meditación. Cuando Alexandra falleció
en 1969, a la edad de 101 años, la dejó
a su colaboradora y fiel secretaria Marie Madeleine
Peyronnet, quien decidió donarla a la ciudad
de Digne-les-Bains, en Provenza, donde se halla
situada, y convertirla así en la Fundación
Alexandra David-Neel.
Ha sido solamente
gracias a la dedicación de la señorita
Peyronnet, que fué la fiel secretaria de
Alexandra durante los últimos diez años
de su vida, lo que ha permitido que la memoria de
una mujer tan extraordinaria como Alexandra no caiga
en el olvido.
Samten Dzong
es uno de esos raros lugares en los que una no se
siente visitando un museo dedicado a la memoria
de... Es un lugar donde se respira todavía
la influencia de Alexandra y donde pueden verse
los objetos de su preciosa colección de artefactos
budistas, detalles y recuerdos de sus increíbles
viajes por Asia así como su biblioteca y
su habitación. La nueva sala inaugurada recientemente,
con gran parte de su colección de fotos y
una bellísima colección de muñecos
que representan la vida diaria del Tibet que conoció
Alexandra, es un entrañable testimonio de
la dedicación a la memoria de Alexandra,
que Madeleine Peyronnet tiene siempre presente en
su corazón.
Si tenéis
la oportunidad de visitar Samten Dzong, no perdáis
la ocasión única de recargar vuestras
baterías con una energía positiva
y llena de una belleza incomparable que ofrece la
visita a la Fundación Alexandra David-Neel.
Tambien tendréis la oportunidad de conocer
detalles de la vida de esa mujer extraordinaria
en la visita guiada gratuita que tiene lugar a distintas
horas durante todo el año.
Os recomiendo
una visita a su precioso sitio web, lleno de información
acerca de Alexandra , su vida y trabajo, www.alexandra-david-neel.org
Mercedes Lopez-Tomlinson
Eventos
y Cursos
27
y 28 septiembre 2008 en la Fundación Alexandra
David-Neel, Jornadas Tibetanas. Para mas información:
neel@alexandra-david-neel.org
29
y 30 septiembre 2007 en la Fundación Alexandra
David-Neel conferencia acerca de la meditación
con el Venerable Tony Lobsang del Instituto Vajra
Yogini. Para mas información contactar con
la Fundación, neel@alexandra-david-neel.org
Del
11 al 13 mayo 2007 en la Fundación Alexandra
David-Neel en Digne-les-Bains en Francia, presentación
de una rara colección de reliquias budistas
antiguas que está realizando un viaje alrededor
del mundo antes de ser encastradas al pie de una
gigantesca imagen del Buda Maitreya en India del
Norte. Para mas información neel@alexandra-david.neel.org
Del
1 al 6 enero del 2007
En
el poblado indígena del Etnomuseo de Siberia
Exposición
y Venta de Artesanía Indígena de Siberia.
Entrada gratuita
Para
mas información e-mail: etnomuseosiberia@hotmail.com
Tel:
6587910
Jornadas
Tibetanas
23 y 24 septiembre 2006
En el Centro
Alexandra David Neel en Digne-Les-Bains, en el Sur
de Francia, tendrán lugar las Jornadas Tibetanas
el 23 y 24 septiembre 2006. Las actividades son
gratuitas y si estáis interesados en un programa
o en mas información, contactar su sitio
web :www.alexandra-david-neel.com o escribir a neel@alexandra-david-neel.org
Artículos
50
Aniversario de Gabriela Mistral (1889-1957)
2007
marca el aniversario de la muerte de la poeta y
viajera chilena Gabriela Mistral. En el sitio web
www.memoriachilena.cl encontraréis un artículo
dedicado a su vida y obra.
Ante
Khomeini con "El Trapo Medieval".
Este es un artículo
escrito por Oriana Fallaci en septiembre de 1979
para el periódico "The Times",
con una entrevista al Ayatollah Khomeini al inicio
de la revolución islámica en Irán.
El Ayatollah se encuentra que debe responder inesperadamente
a preguntas impertinentes y embarazantes de Oriana
acerca de los derechos humanos (la pena de muerte
para las adúlteras, las prostitutas y los
homosexuales) y sobre todo, por el tratamiento de
su regimen a las mujeres.
"Por qué" pregunta Oriana, "despues
que las mujeres han demostrado su igualdad con los
hombres en la revolución islámica,
usted les ha obligado a esconderse bajo montañas
de vestidos?". "Esas mujeres aprecian
los hábitos que llevan" responde el
Ayatollah, despreciativo: "No son como usted,
que se va de paseo descubierta, con una cola de
hombres que la siguen". Ella insiste: "¿Cómo
se puede nadar con el chador?". Khomeini, furioso:
"Nuestras tradiciones no son asunto suyo. Si
no le gustan estos hábitos, no está
obligada a llevarlos". Y Oriana, de sorpresa:
"Muy amable de su parte, Imam. Ya que lo ha
dicho usted, me saco inmediatamente este estúpido
trapo medieval". Y se descubre la cabeza, causando
el acabose y la interrupción momentánea
de la entrevista.
Faltaban todavía en esa fecha 22 años
para el 11 de septiembre y la discusión sobre
el choque de las civilizaciones, pero ella - que
de todo se la podía acusar menos de simpatía
por el régimen depuesto del Sha - ya veía
las contradicciones y el peligro que se cultivaba
en la revolución islámica.
Oriana, como casi siempre, se adelantaba a la historia.
Nos ha dejado una de las mujeres mas valientes y
de mayor corage de nuestra época. Descansa
en paz, Oriana.
AMERICA
A CABALLO
Ana
Beker, a lo largo de 4 años, logró
unir Argentina con Canadá en 1954. Sola con
sus caballos recorrió 25.000 km, viaje en
el cual debió transitar por los caminos más
difíciles, los climas másadversos,
y las situaciones más peligrosas.
Ana Beker nació
en Lobería, Prov. de B s . A s , desde pequeña
dos emociones solicitaban su espíritu, la
soledad de la pampa y los caballos en libertad.
Tanto era su amor por los caballos que solía
decir:"Los caballos son nobles y están
desamparados, como los niños, ponen su fuerza
valiosa a nuestros servicios, no tienen dobleces,
ni ambiciones, ni hipocresía, como ocurre
a veces en las personas".
Si bien Ana vivía en un contexto social donde
la mujer estaba resignada a realizar ciertas tareas,
se empecinaba en llevar a cabo actividades que eran
consideradas para hombres. Luchadora incansable
de los derechos de la mujer, decidió demostrar
que podía ser capaz de muchas cosas y así
concibió su primer aventura. Recorrió
1400 km. desde La Pampa hasta Luján, sola
con su yegua "Clavel ", demostrando que
una mujer puede realizar lo que se propone y que
un buen caballo puede resistir jornadas sucesivas
sin caer rendido. Este fue el comienzo de una de
las aventuras hípicas más trascendentes
de la historia.
Comenzó a planear su segunda excursión,
recorrer Argentina a caballo, recurrió al
Presidente de la Nación Ortíz, quien
le brindó lo indispensable, dos caballos
criollos con los cuales recorrió el país
durante diez meses. Tal fue la diversidad de climas
y paisajes que conoció que la animaron para
otro ambicioso propósito, recorrer el Continente
Americano. Trabajó diez años, y pudo
obtener lo más importante, dos caballos alazanes,
fuertes y de buena estampa, uno de ellos llamado
" Príncipe " y el otro " Churrito
", a quienes entrenó durante meses.
Su meta era unir las dos capitales americanas más
lejanas, Buenos Aires y Otawa (Canadá), y
el 1 de Octubre de 1950 partió desde la Plaza
del Congreso.
A pesar de haber partido con toda la buena fe, la
suerte no le duró mucho. Al tomar la ruta
9 un error en la atadura de la montura provocó
que se cayera y quedara inconsciente, tiempo después
se despertó en el hospital de San Fernando;
y a lo pocos días de recuperarse se lanzó
hacia el norte. Ana había previsto las necesidades
de los animales pero era difícil calcular
la marcha para pasar la noche en los poblados, pudiendo
así darles mejor alimento y resguardo. Ella
solía pasar días con poco alimento
pero los caballos necesitaban abundante agua y comida
para poder avanzar.
Recorrió Rosario y Santiago del Estero a
través de jornadas sedientas y calores sofocantes.
El problema de la falta de agua y los extensos arenales
le dieron horas de angustia sobre todo cuando veía
entreabrir la boca seca a los caballos caminando
bajo la llama del sol.
En el norte, se enfermó Príncipe,
se revolcaba en medio de convulsiones por la fiebre,
pero al recuperarse llegó a la Quiaca, donde
demorada por los trámites aduaneros recibió
un premio como huésped de honor. Antes de
ingresar a Bolivia, hizo firmar su libro a las autoridades
de los pueblos, libro que utilizaba para corroborar
su paso por los lugares.
Una vez en Bolivia siguió bajo la lluvia,
debió cruzar un río profundo que le
llegaba al cuello a los caballos y por momentos
debían nadar. El caudal y la corriente eran
tan fuertes que tumbaron a Príncipe que llevaba
40 kilos de equipaje. Ana cayó y casi se
ahogan los tres, por suerte uno de los caballos
volvió hacia la orilla y la arrastró
a Ana.
Continuó marcha sobre un cañadón
en el momento que se desató una fuerte tormenta
y perdida sin rumbo debió dar vueltas durante
la noche para encontrar refugio. Soltó riendas
a los caballos y la condujeron instintivamente a
un poblado.
El frío fue uno de sus grandes enemigos a
lo largo de Bolivia y el altiplano en donde llegó
a estar a 4000 m. de altura. En una oportunidad
hizo dormir a los caballos al lado de su cama para
que no se enfermen por el frío intenso. El
cuidado hacia ellos llevaba un montón de
pormenores, vigilarle el lomo para que no se le
hagan mataduras, cuidar y engrasar los cascos, bañarlos,
taparlos para que no se refríen por las noches,
aflojarle las cinchas en caminos poco accidentados.
Ana dormía en los sitios más improvisados,
casetas de teléfonos, ruinas de piedra, chozas
abandonadas y rancheríos de indios. Nunca
le faltó quien la ayudase, en especial hombres,
pero tanto hombres que se llaman civilizados, indios,
campesinos o pastores le pidieron incansablemente
matrimonio y para eludir la propuesta ella les contestaba
"cuando regrese hablaremos", sabiendo
que nunca repetiría el itinerario.
En Río Mulato paso año nuevo de 1951,
luego debió atravesar un gran desierto en
donde por la homogeneidad del paisaje se desorientó
completamente y se encontró perdida. Hizo
como en otros casos: soltó rienda y le dijo
al caballo: "tú sabrás hacia
donde ir".
Llegó a un poblado encorvada sobre el cuello
del animal, desfallecida de hambre y en lamentable
estado. Mas tarde el alcalde reunió a los
indios y uno de ellos se ofreció voluntariamente
para guiarla.
En una ocasión buscando un paso, entre cornisas
y precipicios, uno de los caballos atropelló
al otro y los dos perdieron el equilibrio y cayeron.
El guía asustado intentó marcharse,
y al verse amenazado por la escopeta de Ana, se
retracto.
Más tarde llegaron a La Paz y se alojaron
en un cuartel de carabineros, quienes se ofrecieron
a cuidar de los caballos. La recomendación
de Ana fue clara primero el agua y después
la comida, pero el cuidador hizo al revés,
Príncipe fue víctima
de un cólico fulminante, y luego de la intervención
del veterinario el estado del animal empeoró.
Ana gritaba: "si se muere, es que me lo han
matado". Minutos después y en medio
de una tormenta de granizo, Príncipe moría.
Ana lloró amargamente como nunca lo había
hecho en su vida, ajena a la noción del tiempo
permaneció toda la noche junto a él.
Desde Salta le enviaron un tordillo de buena estampa
llamado "Luchador" , de 12 años
de edad, de pelaje blanco. Si bien Ana estaba agradecida,
no estaba muy satisfecha ya que éste era
muy arisco.
Partió de La Paz y a los dos días,
cuando iba por la ruta, sucedió otro horrible
percance. En dirección contraria venía
un camión conducido por indios, Churrito
se asustó y dio contra el puente, el camión
lo golpeo destrozándolo y lanzándolo
al vacío. Ana corrió hacia él,
y dando el último relincho, Churrito murió
en sus brazos. Intentó hacer justicia, denuncias,
abogados, intentos de arreglo, pero de nada sirvió.
Días más tarde le enviaron una yegua
zaina, llamada "Pobre India".
Estuvo dos meses varada en La Paz, y en Marzo de
1951 arribó a Perú después
cruzar el Lago Titicaca, en balsa con sus caballos.
El paisaje cordillerano con sus altos picos se presentaba
frente a ella, Ana estaba sentada en una cornisa
y Luchador se encontraba apartado comiendo algunos
yuyos. De pronto un cóndor de gran tamaño
realizó un vuelo rasante sobre él,
enseguida pasó otro y luego tres o cuatro
más, describían un círculo
en el aire y volvían a pasar sobre el caballo,
golpeándolo tratando de desbarrancarlo, para
que una vez muerto servirles de alimento. Ana intentó
ayudarlo pero los cóndores seguían
atacando hasta que logró evadirlos con la
escopeta.
El altiplano fue camino difícil para Ana
y sus caballos, por la falta de pastura y la nieve
que caía copiosamente. Una noche que no paraba
de nevar se vio obligada a refugiarse en una gruta,
esa fue quizás una de las noches más
duras que tubo que pasar pues creía que morirían
congelados en las frías montañas.
Al salir de la cordillera la temperatura subió,
pero el alimento para los animales seguía
siendo escaso. En oportunidades los caballos mordían
desesperadamente los troncos de los árboles,
agarraban con los dientes cualquier cosa verde,
hasta han llegado a comer su propia bosta, y a veces
agotados se arrodillaban en la tierra para no seguir.
En una oportunidad cazadores furtivos de vicuñas
la intimaron con una escopeta al creerla miembro
del gobierno, pero al presentarse como argentina
pudo evadir la situación. No todo fue adverso
en estas tierras, los aborígenes incas le
proporcionaban su humilde ayuda ofreciéndoles
comida y remedios caseros, que les fueron muy valiosos
en algunas ocasiones.
Después de trayectos agotadores, aumentó
su disconformidad con la yegua, ya que no servía
de carguera tuvo que montar solo en ella, esto hizo
más penosa su etapa hasta Lima, donde llegó
en mayo de 1951. Aquí recibió varias
atenciones y obtuvo ayuda para cambiar los caballos.
Por ordenes del gobierno se dirigió hacia
un cuartel donde eligió un hermoso alazán
de 4 años, al cual bautizó "Chiquito
Luchador", luego el director de policía
le obsequio un animal zaino de siete años
con una estrella blanca llamado "Furia".
Salió de Lima después de dos meses,
tiempo indispensable para adiestrar y preparar a
los tres caballos: Pobre India, Chiquito Luchador
y Furia. En este tramo el excesivo calor y la insolación
atacaba a los animales que marchaban por arena y
montaña. Las jornadas se extendían
a veces hasta 67 km, el máximo que podía
someterse a los caballos.
En la frontera entre Perú y Ecuador se deshizo
de la yegua porque le traía más inconvenientes
que ventajas. Debido a una epidemia de fiebre aftosa
debió hacer engorrosos trámites pues
no le permitían cruzar los caballos, pero
al fin logró embarcarlos hasta Guayaquil.
Si bien, Ana solía aparentar ser un hombre,
tapándose el cabello, dejando visibles las
botas y encendiendo un cigarrillo para evitar robos
y agresiones, fue víctima de una persecución.
Una vez se tiró a dormir en una estancia
abandonada y en medio de la noche escuchó
voces en la habitación contigua, eran unos
maleantes que planeaban atacarla. Ana saltó
de la cama y se vistió rápidamente,
los cinco maleantes entraron en su habitación,
pero con mucha astucia Ana de un salto les apagó
la vela y salió por la ventana para esconderse
en un matorral. Por fortuna unas horas después
el administrador de un campo cercano acudió
en su ayuda.
Luego del recibimiento del presidente en Quito marchó
hacia el norte para introducirse en Colombia. El
primer pueblo que visitó fue Pasto, en donde
a pesar del nombre los caballos no tenían
que comer tuvo que darles sopa y la comida de unas
tropas que se alojaban por allí. Continuaron
la marcha y una mula que pasaba pateo a Chiquito
Luchador en su pata trasera, la herida comenzó
a infectarse. Como no había veterinarios
por la zona un médico le inyectó penicilina
y curó la herida pero unos días mas
tarde el caballo tenía el vientre inflamado,
por suerte le efectuó unos cortes en el vientre
y un
liquido purulento salió, Chiquito se recuperó
al cabo de ocho días.
Para año nuevo de 1952 se encontraba en Colombia,
la revuelta política en el país entre
conservadores y liberales afecto a Ana. En una oportunidad
le arrojaron verduras, pero comprendió más
tarde que era por tener un pañuelo rojo en
el cuello que representaba a los liberales.
Recorrió el país de Oeste a Este llegando
a Bogotá donde realizó los trámites
aduaneros para ingresar en Panamá.
De Bogotá fue a Medellín, para luego
internarse en una zona de bandoleros, la temida
selva. Ana sabía que todos los que se internaron
en esa zona o no se hallaron o se hallaron muertos.
Avanzaron 40 km. sin encontrar ninguna población
y en un sendero muy estrecho se encontró
con una mujer alta y delgada, quien la invitó
a su rancho a pasar la noche. La mujer al verla
triste, le preguntó que le sucedía,
Ana contestó que tenía miedo de los
bandoleros, y la mujer sin dudarlo dijo: "yo
soy la jefa de los bandoleros" Más tarde
le dio algunos consejos, que se saque el sombrero
para que se viera su condición de mujer y
descartar cualquier participación política.
Más tarde la selva se siguió cerrando,
la maleza no la deja avanzar, las espinas desgarran
las ropas, enormes helechos y árboles gigantes
se encuentran en este lugar, en esta espesura uno
no sabe cuando va a salir. Pero lo peor de todo
son los millares de insectos de las más diversas
clases que irritaban y mordían a los caballos.
Al continuar marcha debió disparar tiros
al aire para salvarse de la amenaza de un jaguar
y en un instante se vio rodeada de bandoleros que
la tomaron prisionera. La primer noche fue vigilada
pero la segunda ensilló los caballos a la
madrugada y salió a toda marcha.
Sola en la jungla pasó dos meses, cuando
se quedaba sin alimento comía flores y siempre,
a pesar de las alimañas, dormía a
la intemperie.
Para cruzar a Panamá debieron embarcarse
en un velero y al tomar aguas abiertas, con mucho
infortunio, comenzó un terrible temporal.
Entre los gritos, Ana escuchó que los dueños
del barco querían tirar los caballos al agua
para alivianar el peso. Los navegantes estaban desorientados
pero encontraron una bahía para fondear la
embarcación, y al pasar el temporal continuaron
hasta Colon, Panamá.
Después de varios días de andar atravesó
el canal de Panamá por el puente nuevo y
con mucho espíritu logró llegar a
Costa Rica, atravesó la cordillera de Talamanca
y colaboró con los aborígenes para
extraer oro y cazar jabalíes.
Después de pasar Navidad de 1952, en la capital
de Costa Rica, siguió por la ruta Panamericana
que estaba a medio hacer, hasta Nicaragua. Un trayecto
por montañas abruptas le hizo recordar otros
momentos del viaje.
En Honduras la sequía le trajo muchos problemas
con la comida de los caballos, atravesó El
Salvador y llegó a Santa Ana cerca de la
frontera con Guatemala. En este país aprendió
mucho sobre la cultura aborigen Quiché, con
un guía indio muy viejo. En San Pedro Necta
asistió a una fiesta aborigen que duró
varios días, y de allí fue hasta la
frontera con México.
En México tuvo jornadas extenuantes, recorría
monte tras monte y hubo una oportunidad donde pasó
cuatro días en ayunas. Partió hacia
el norte con un calor espantoso que la condujeron
a tomar agua de charcos. Llegó a Puebla y
conoció
a los Charros, quienes le dieron una bienvenida
con una jineteada.
Al meterse en una cañada fue asaltada por
dos hombres armados, le robaron una cámara
de fotos, dinero y una bandera argentina, pero por
suerte la dejaron marchar con los dos caballos.
Más tarde se dirigió a la frontera
con EEUU, en donde en un primer momento le negaron
el visado pues no consideraban el raid como deportivo,
ni dejaban ingresar a Ana por no tener dinero. Pasaron
tres meses de trámites y Ana fue a buscar
a sus caballos que los había dejado en una
estancia al cuidado de Everardo Villareal. Cuando
llegó a la estancia este hombre le dice que
los caballos estaban en otro campo. Al encontrarlos,
estaban famélicos, los huesos parecían
descarnados, hasta los ojos estaban llenos de polvo
y de lagañas, los trasladó a otro
campo donde se recuperaron.
Al fin entró en EEUU, visitó Texas
y pasó año nuevo de 1954. Pasó
por Washington y al dirigiese a Nueva York tuvo
muchos problemas con el tránsito. En estas
tierras los peligros eran otros, tenía que
tener mucho cuidado con los vehículos que
transitaban los caminos.
Pasó unas cuantas jornadas, y se encontró
en Champlan junto a la frontera Canandiense. El
corazón de Ana latía estaba a punto
de lograr su objetivo, no quedaba más que
un simple paseo. A tres días de marcha llegó
a Montreal en junio de 1954 y desde Montevelo se
comunicó con la presidencia de la República
Argentina. Se aproximaba a Otawa, al lugar donde
ella consideraba que era el final, frente a la embajada
Argentina, a la cual llegó el 6 de Julio
de 1954 a las 16 horas. Una gran cantidad de público
se reunió en ese lugar. Anita Beker se coronaba
la Amazona de las Américas, Chiquito Luchador
y Furia, como así también Príncipe,
Churrito, Luchador y Pobre India quedan inscriptos
en la historia como héroes de una gran hazaña
hípica.
Nota extraída
del libro Amazona de las Americas por el Periódico
Andares
La Amazona de
las Américas, un libro culto
La Amazona de las Américas inspiró
a toda una generación de expedicionarios
a caballo, fue editado en Argentina en el año
1957 con menos de 3000 ejemplares, nunca traducido,
irremediablemente agotado.
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